domingo, 4 de agosto de 2013

FRANCIS CABREL ROSAS Y ORTIGAS

 
Hace escasos días corrió la noticia del fallecimiento del guitarrista y compositor JJ CALE. A partir de ahí han aparecido numerosas retrospectivas y homenajes al mismo, y ello me llevó a buscar entre mi discografía alguno de su obra a mano, desgraciadamente en el lugar que me encuentro no disponía de nada reseñable pero si me acorde que en el disco duro del ordenador estaba el álbum del compositor francés FRANCIS CABREL DES ROSES ET DES ORTIES, el cual contenía una espléndida versión del tema MAMA DON´T (MADAME N AIME PAS) del américano. Tras escuchar el disco al completo me he motivado para recomendarlo a través de esta humilde entrada y de paso dar un pequeño recuerdo al citado JJ.
 


Aquellos que ya tengan una cierta edad conocerán a Francis Cabrel por aquella balada de corte acústico y romántica llamada LA QUIERO A MORIR. Lastrado por esa canción , demasiado empalagosa a mi gusto, siempre se esperaba que Francis Cabrel siguiera por dicha línea romántica y melódica y durante gran parte de su carrera no decepcionó a sus seguidores. Lo malo es que poco a poco en este país se le fue olvidando . DES ROSES ET DES ORTIES es su disco de 2008 ,  uno de los mejores de su carrera, un disco bastante especial al olvidarse un poco de la concepción acústica de sus temas con un tempo más rudo y electrificado a tenor de unas letras de contenido más político y social.
 


La emigración y la pobreza radican en Francia por mucho que la sociedad francesa pretende no ver se queja Francis en LES CARDINAUX ET COSTUMES (sociedad representada en la curia eclesial). algo que también refleja la magnifica (una de los canciones francesas mejores de los últimos años) DES HOMMES PARAREILS. Bien merece 7 minutos de atención esta obra magna.



En todo caso , Francis Cabrel no podía dejar atrás su influencia de su ídolo Dylan , ELLE M'APPARTIENT ( bellísima versión) es el SHE BELONGS TO ME y la propia LE CHENE LIEGE (convertida en un clásico de la canción de autor francófona)



Tras ver en varias ocasiones a Elliot Murphy con su escudero el guitarrista Durand en formato acústico la realidad es que este disco de Francis me recuerda mucho al Murphy más inspirado en su etapa de hombre bohemio.



Un enorme disco de autor como sólo los franceses cocinan (buenas interpretaciones, decentes letras sin caer en maniqueísmos,

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